viernes, 1 de mayo de 2009

El Signo Lingüístico y Semilógico


Los signos



Definimos los mensajes como conjuntos de signos. En general, en los estudios de comunicación se trabaja con dos definiciones, aunque fueron muchos los que abordaron este tema.
Una de las definiciones de signo más conocidas es la de Ferdinand de Saussure que aparece en el texto Curso de Lingüística General (1916). Saussure se centró específicamente en los signos lingüísticos (los que forman el lenguaje verbal). Así definió la Lingüística como la ciencia que estudia estos signos verbales y la incluyó dentro de una ciencia más general, que se ocupa de la totalidad de los signos en la vida social, la Semiología, que dejó definida pero sin trabajar sobre ella. Saussure pensaba que era el estudio de la lengua el que constituiría el modelo para investigar otros signos.

El signo lingüístico
El primer problema con el que se encontró Saussure al estudiar el lenguaje fue el de su extraordinaria complejidad. El lenguaje pertenece a la vez al dominio individual y al social e incluye elementos físicos (el sonido), fisiológicos (el aparato vocal o fonológico) y psicológicos. Para poder conformar un objeto de estudio más homogéneo, Sausurre diferenció dos entidades: la lengua y el habla. Esta última fue definida como el uso de la lengua y, por ser cambiante e individual, quedó fuera del objeto de estudio de la Lingüística saussereana.
La lengua es la parte social del lenguaje: el conjunto de convenciones necesarias para comunicarnos, es decir, el código. Es un sistema compartido por toda la comunidad y, por lo tanto, social. El habla, por su parte, es el acto individual de puesta en uso, apropiación y actualización de ese sistema de convenciones que constituye la lengua. Cada uno de los hablantes realiza combinaciones empleando el código de la lengua para expresar su pensamiento, a través de ciertos mecanismos psicofísicos. Al tratarse de un acto individual, pensó Saussure, no es posible sistematizar los fenómenos del habla para su estudio, pero sí la lengua.
Un signo con dos caras
La lengua es un sistema formado por signos. Cada uno de estos signos está compuesto por dos partes: un concepto y una imagen acústica, que también se llaman significado y significante, respectivamente.
El significado es una idea asociada a una cadena de sonidos, el significante. Por ejemplo la idea que tenemos de “elefante” asociada a los sonidos e-l-e-f-a-n-t-e.
El significado es una representación psíquica. Esto quiere decir que el significado no sería, por ejemplo, el elefante como objeto real, sino la idea que en una sociedad se tiene por lo que es un elefante. El significante ha sido considerado la parte material del signo, el sonido, y permite que el significado se haga presente.

El signo es el producto de esta conjunción. No hay significado ni significante aislados uno de otro.
La relación entre el significante y el significado (llamada significación) es arbitraria. Esto quiere decir que no hay ninguna necesidad para que el significante e-l-e-f-a-n-t-e esté asociado a la idea de elefante; podría haber sido cualquier otra cadena de sonidos y, de hecho, en otros idiomas, la relación se da con otras cadenas de sonidos.

Ser lo que los otros no son
En la lengua, los signos forman un sistema. Esto significa que están relacionados unos con otros y que no podemos pensarlos en forma aislada. Saussure afirma que la lengua es un sistema de valores, pero no en el sentido corriente que le damos a esta palabra, como valor moral. Para Saussure, el valor de un signo es el lugar que ocupa en el sistema en relación con los demás signos. En un sistema, los signos se definen según el lugar que ocupan, por oposición a los otros elementos del sistema, a los otros signos. En otras palabras, cada uno de los signos es lo que los otros no son.
Si pudiéramos pensar los signos como entidades aisladas, la traducción de un concepto de una lengua a otra sería automática; es decir, a cada concepto le correspondería una palabra de la otra lengua, que tuviera el mismo significado. Pero como los signos forman un sistema en el cual cada uno de los otros no son, lo que ocurre es muy distinto. En castellano, por ejemplo la palabra “pez” tiene la misma significación que la palabra “fish” en inglés; sin embargo, ambas palabras no tienen el mismo valor. Mientras que en la lengua castellana hay casos en que el lugar de “pez” utilizamos la palabra “pescado” (para designar un plato de comida, por ejemplo), en inglés sólo se usa “fish” para todas las situaciones.
Comparando estos dos casos, vemos cómo cada uno de los elementos de la lengua adquiere su valor a partir de la relación con el resto.
Relaciones presentes y ausentes
Saussure afirma que los signos establecen dos tipos de relaciones, que denomina sintagmáticas y paradigmáticas.
Por un lado, cuado hablamos o escribimos, las palabras se ordenan linealmente, esto es una detrás de la otra (no podemos pronunciar dos palabras a la vez). Esta cadena de palabras se denomina sintagma, y en cada signo tiene relaciones con los otros signos presentes (de orden, de concordancia, etc.). Asimismo, cada signo adquiere su valor en relación con el anterior o siguiente. El término “tomar”, por ejemplo, no tiene el mismo valor cuando decimos “tomar sol”, “tomar agua” o “tomar un camino”.
Además, cada uno de los signos que aparecen en la oración también tiene relación con otros, que no están presentes pero a los que podemos vincularlos por distintos motivos. Por ejemplo “casa” se relaciona con palacio, departamento, choza, etc., porque son todas viviendas, y con pasa, masa, raza, por la rima, etc. Estas cadenas asociativas –que son infinitas- se denominan paradigmas.

El signo semiológico
El crítico y semiólogo francés Roland Barthes, quien vivió entre 1915 y 1980, fue uno de los intelectuales que intentó utilizar los conceptos de la Lingüística saussereana para el análisis de otros signos no lingüísticos. Se considera a Barthes fundador de la Semiología.
Según Barthes, los signos semiológicos también están compuestos por un significante y un significado. Por ejemplo un auto de determinada marca (significante) significa un determinado status social (significado): los espagueti se asocian a la cultura italiana, etc. Los objetos, imágenes o gestos funcionan como significantes del signo semiológico, ya que remiten a un significado que puede ser dicho a través de ellos.
La diferencia principal con los signos lingüísticos es que muchos significantes de los signos no lingüísticos –como el auto y los espagueti- son, además y principalmente, objetos de uso. Como consecuencia, en el marco de una sociedad, todo objeto de uso es, también, el significante de un signo. Cualquier abrigo, por ejemplo, sirve para protegernos del frío. Pero en nuestra sociedad no significa lo mismo usar un tapado de piel, una campera de cuero o un poncho.

1 comentario:

  1. MUY BUENA LA EXPLICACIÓN SENCILLA DE F. DE SAUSSURE MUCHAS GRACIAS ME AYUDO A DESENVOLVER MEJOR CIERTAS DEFINICIONES DEL AUTOR, SALUDOS!

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